martes, 11 de marzo de 2014

¿Para qué sirve jugar?

El juego les ayuda a comunicarse con el otro. Es tan importante para la salud psíquica como el alimento para la del cuerpo. Tenemos que “dar de jugar” como damos de comer. Un niño feliz se lo pasa bien jugando porque así expresa lo que le sucede y le permite repetir lo que le ha impresionado.

Freud describió el caso de un niño que metía un juguete debajo de la cama y luego lo sacaba una y otra vez, en una repetición aparentemente interminable, con lo que trataba de tranquilizarse en el sentido de que las cosas que se pierden de vista no han desaparecido necesariamente para siempre, sino que pueden volver, incluso pueden recuperarse gracias a los propios esfuerzos del niño. La ansiedad de este niño la había provocado la ausencia de su madre.

El juego tiene como objetivo el desarrollo y la maduración psíquica, ayuda a manejar las ansiedades, los miedos, los temores de abandono o castigo, a desarrollar una capacidad interna de imaginación y fantasía.

La comunicación que lleguemos a establecer con nuestros hijos cuando ya hayan crecido dependerá mucho de lo que ocurrió cuando jugábamos con ellos.

Más información en:

Nacho Montilla.







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